Una casa con notas de color

Una marcada personalidad y un particular estilo –entre colonial y mediterráneo– definen esta casa que, además, sobresale por su fluida comunicación con el jardín

 Es una casa con una excelente distribución, terminaciones de calidad, interiores súper confortables, exteriores magníficos. Sin embargo, lo primero que llama la atención es el azul de los postigos. "Nos gustan los colores –de hecho, la fachada de nuestra casa anterior era color lavanda– y este tono en especial nos acercaba a la mística de Frida Kahlo. Por si fuera poco, en la época en que nos mudamos, daban la película Mamma Mia permanentemente en la tele y el azul de esos escenarios griegos nos terminó de conquistar", comparte la dueña.

"Otra idea que se impuso de entrada fue la del patio central y, lógicamente, todo se fue organizando en torno a eso. Por ejemplo, la cocina, que es muy amplia, está pensada como uno de los lugares aglutinantes, con salida al exterior y un gran espacio para comer, estudiar o trabajar. Y el comedor tiene acceso directo desde afuera, porque ahí trabajo dando talleres de lectura y escritura".

Los integrantes del  a cargo del proyecto, revelan que había una lista de materiales insoslayables para los propietarios: madera en los postigos y algunos pisos, microcemento alisado en otros, durmientes en el jardín y en la chimenea, hierro en balcones y puertas. "El gran acierto, además de la combinación de esos materiales y la de los colores, pasa por la interacción entre espacios interiores y exteriores", señala la arquitecta Josefina Gismondi.

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